Cuando discuten, usted y su cónyuge se echan en cara antiguas faltas que deberían estar enterradas desde hace mucho tiempo. ¿Por qué? Porque uno de los dos, o los dos, no saben cómo perdonar. Pero se puede aprender. Claro, antes hay que entender por qué cuesta tanto trabajo perdonar. En Casa de la Presencia de Dios,…

Follow us: