Dios

“Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna…” (1 Juan. 5:13).

Llegamos ahora a una verdad muy importante, esto es, la seguridad de la salvación. Tenemos que dejar muy en claro que no se obtiene la seguridad debido a ningún tipo de sentimientos nuestros; la seguridad se ha de basar siempre en la Palabra de Dios. Es cuando creemos la Palabra de Dios que Su Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Nunca conoceremos el significado de la seguridad hasta que no tomemos nuestro terreno sobre la Palabra.

  • No dice: «Estos sentimientos os he dado»; Él dice: «Estas cosas os he escrito

  • No dice: «A fin de que podáis esperar, o suponer, o sentir, que tenéis vida eterna»; dice El: «para que sepáis que tenéis vida eterna»

  • No dice: «que vais a tener la vida eterna»; dice El: «que tenéis vida eterna».

En otras palabras, la seguridad de la salvación se halla basada en lo que está escrito. La salvación es una experiencia conocible y una posesión presente.

Nadie será utilizado por Dios hasta que él mismo conozca que tiene aquello de lo que habla. No puede bajo ningún concepto ofrecer a todos algo de lo que no está seguro de poseer él mismo. Ante todo tiene que estar seguro de su propia salvación para poder después proclamarla a aquellos que se hallan a su alrededor.

Es tan importante llevar a cristianos al estado de seguridad como llevar a pecadores a Cristo. Asegurémonos, entonces, de que señalamos a aquellos que carecen de seguridad lo que dice la Palabra de Dios y que pongamos perfectamente claro que ellos tienen que basarse en lo que Dios ha dicho. La seguridad conlleva paz y bendición. Los cristianos tienen que hallarse seguros de que han sido hechos salvos.

Ven con nosotros y acompañanos a nuestras reuniones los sabados en Casa de la Presencia de Dios…

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