Depresion

“Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.

2 Corintios 10:4–5,

En todo el Nuevo Testamento se nos dice que nuestras batallas no se producen en la esfera temporal sino en la esfera espiritual. En casi todos los libros del Nuevo Testamento se nos dice: “No tengas miedo, cree nada más” (Marcos 5:36), “dispónganse para actuar con inteligencia” (1 Pedro 1:13), renueva tu mente (Romanos 12:2), y “tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2:16). Se nos enseña en Romanos que “el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Romanos 8:6, RV60). Se nos instruye para que llevemos cautivo todo pensamiento.

Cada batalla se gana o se pierde en el terreno de tu mente.

De acuerdo con Filipenses 4:8, debemos decidir como alimentar nuestra mente para que:

  • Se formen pensamientos que agradan a Dios.

  • Se construya y edifique la vida espiritual.

  • Tengamos las herramientas y armas para discernir el bien del mal.

  • Para que solos, nuestros pensamientos nos lleven a buscar agradar a Dios.

Así podremos declarar que nuestros pensamientos están gobernados solo por lo que es verdadero, honesto, justo, puro amable, todo lo que es de buen nombre y virtuoso, lo mejor y no lo peor; lo bello y no lo feo; cosas dignas de alabanza y no de maldición.

Hermano varón, te invito a hacer esta oración: Padre, renueva mi mente con tu Palabra. Haz que se transformen mis pensamientos para que mi hablar esté en perfecta armonía con lo que tu Palabra dice que puedo ser y hacer. En el nombre de Jesús, amén.

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