Filosofias

“Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios”

(1 Timoteo 4:1)

Hace unos años, escuche un muy enriquecedor tema sobre el Movimiento de la Nueva Era. Esta ponencia estaba basada en 1 Timoteo 4:1. Cuando el expositor termino, lo rodeo mucha gente a la salida de templo pues había gente que quería saber más de la libertad de los conflictos espirituales causados por influencias demoníacas.

Sentada a mitad del templo había una joven que había estado llorando inconsolablemente desde el fin del servicio. Cuando me acerqué a ella pude escuchar lo que sollozaba «¡El entiende! ¡Él entiende!»

Nancy, así se llamaba la joven, su horrible infancia que abarcó desde un padre que la maltrataba hasta una abuela que se identificaba como bruja negra. Era un caso muy singular. «Cuando tenía tres años recibí a mis guardianes: guías espirituales; fueron mis compañeros que me decían cómo vivir y qué decir. Nunca cuestioné si tener guías espirituales era normal o no hasta que mi madre me llevó a una escuela dominical», Eso testifico.

Cuando iba ser liberada, le preguntaron si quería librarse de sus guías espirituales. Ella tardó bastante en contestar, «¿Se irán realmente o voy a volver a casa para que me traten como basura de nuevo?»

Le aseguraron que quedaría libre porque así lo promete la Palabra de Dios. Una hora después Nancy fue libre.

La experiencia de Nancy no es una cosa errática y tenebrosa en la comunidad cristiana contemporánea. Los ministerios de liberación atienden a más cristianos esclavizados en el lado oscuro del mundo espiritual de lo que se pudiera imaginar. Los cristianos están lastimosamente sin preparación para tratar con el mundo tenebroso del reino de Satanás o para atender a quienes están esclavizados en dicho mundo.

Sí, como advierte Timoteo, «los espíritus engañadores y las doctrinas de demonios» son reales, pero usted podrá detectar las mentiras de Satanás y elegir la verdad en la medida que abrace diariamente a Cristo y su verdad.

Es pues de suma importancia para el creyente entender que el mundo espiritual es una realidad y sus peligros están mas encubiertos que nunca. Hoy con mayor cuidado debemos vivir la vida cristiana y saber que el diablo “anda como león rugiente”, por eso Pablo nos advierte que no ignoremos sus maquinaciones y que estemos siempre listos para la guerra. De esta forma la victoria será nuestra.

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