Carrera

El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? (Números 23:19).

¡Feliz año!

La gente tiene sentimientos y emociones en un remolino. Es como un licuado de esas características del ser humano que lo hacen “muy humano”. Es nuestro deseo que este año que inicia lo vivas, no en el reloj “cronos”, que es el tiempo cronológico. Sino en el “Kairos” que es el tiempo de Dios.

Lee conmigo:

Debemos aprender a distinguir una meta santa de un deseo santo. Saber distinguir esto, constituye una de las claves de la vida exitosa.

Una meta santa es cualquier orientación específica que refleje el propósito de Dios para la vida de uno, cosa que no depende de las personas ni de las circunstancias que están más allá de la habilidad o derecho de control que uno tenga. ¿A quién puede controlar uno por habilidad y derecho propios? Prácticamente a nadie salvo a uno mismo. La única persona capaz de bloquear una meta santa o volverla incierta (o imposible) es uno mismo.

En cambio, el deseo santo es cualquier orientación específica que depende de la cooperación de terceros o del éxito de acontecimientos o circunstancias favorables que escapan del control que uno puede ejercer sobre ellos. Uno no debe fundamentar en sus deseos el sentido del propio valor o de éxito personal, sin que importe cuan santos puedan ser; uno no puede dirigir a toda la gente ni a las circunstancias que afectan a la realización personal.

Nos enojamos cuando las personas o las circunstancias estorban la consecución de nuestras metas. Nos angustiamos cuando la meta, percibida mentalmente, parece incierta. Nos deprimimos cuando la meta parece imposible. Pero, ¿cuál será la meta dada por Dios que pueda ser impedida, incierta o imposible? Todo es posible con Dios y todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Nadie puede evitar que seamos lo que Dios quiere que seamos, salvo nosotros mismos.

Fíjate en la manera que Dios distingue entre metas y deseos. Juan escribió: «Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis» (1 Juan 2:1). Dios desea ciertamente que no pequemos pero su condición de Dios y sus propósitos no pueden ser estorbados por nadie que ejerza su voluntad en contra del arrepentimiento pues es el deseo de Dios que todos se arrepientan aunque no todos lo quieren hacer.

Dios cumplió su meta cuando Jesús dijo «consumado es» Dios hará lo que ha determinado hacer de modo que nosotros podemos ser todo lo que El nos creó para ser.

Oramos para que tengas un excelente 2018.

Metas

Dios

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