“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes” (Efesios 6:13).

 

Hola.

Batallas impregnan nuestra cultura. No solo las guerras actuales. De esas no hablaremos. Esas se estudian en la escatología. Las batallas épicas. Las que marcan la Literatura y no los noticieros.

¿Quien no recordara y se habrá emocionado con las batalla de la literatura y que han sido llevadas al cine? La batalla por Gondor en los libros de Tolkien nos llevo a las lagrimas. O la extraída de la novela de Frank Miller “300”, donde los espartanos defendieron su libertad del “dios-hombre” Xerxes.  Solo por poner un ejemplo.

 

 

Pues bien, Tu estas en una batalla. Y Dios te proveyó de un equipo para ella.  La armadura que Dios nos ha proporcionado, instruyéndonos para que nos la pongamos (Efesios 6:13-17), es el elemento primordial para protegernos de Satanás y del mal.

Cuando nos ponemos la armadura de Dios, en realidad, nos revestimos de Cristo (Romanos 13:12-14), y al vestirnos de Cristo nos salimos del reino de la carne, donde somos vulnerables al ataque, para colocarnos dentro del dominio de Cristo, donde el maligno no puede tocarnos.

Satanás nada tiene en Cristo (Juan 14:30) y en la medida en que nos vistamos de Él, el maligno no puede tocarnos. Por eso, Dios nos manda que no hagamos provisión para la carne (Romanos 13:14), lo que quiere decir es que no vivamos al nivel del diablo.

 

Parecería ser que tres de las piezas de la armadura de Dios ya están puestas en ti: «Ceñidos…vestidos…calzados» son dados con los tiempos verbales ya realizados en el pasaje de Efesios 6:14,15. Esas piezas de la armadura representan los elementos para protegerte, los que son hechos posibles cuando tu recibes a Jesucristo y en los cuales se te ordena estar firme.

El tiempo de los verbos griegos que se ha señalado indica que la acción fue completada antes de ordenarte ponerte con firmeza. Tal es la vía lógica en que el soldado se prepara para la acción: se pone el cinturón, la coraza y los zapatos antes de ponerse firme. Igualmente tenemos que ponernos toda la armadura de Dios luego de habernos vestido de Cristo.

 

Cuando tu lees todo el pasaje de Efesios 6:10-20 te darás cuenta del énfasis dado a la parte activa que debemos desempeñarnos en aras de nuestra defensa espiritual: «Sean fuertes» (versículo 10); «vístanse» y «pónganse firmes» (versículo 11); «tomen», «puedan», «resistir» y «estar firmes» (versículo 13); «estar firmes» (versículo 14); «tomen» (versículo 16); «tomen» (versículo 17); «orando en todo tiempo» y «velando» (versículo 18).

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