Me sorprendió la cantidad de niños disfrazados de calaveras, de brujos y de vampiros, y no es que no los haya visto en otros años, pero me asombro la cantidad de ellos porque brotaban en cantidades descomunales uno tras otro los grupos pidiendo dulces, pero más me impresiono el corito que ahora se saben, o que les das dulces o te hacen una travesura.

Tú pudieras amada mujer decir, que solo son niños y que por supuesto que no van a hacer nada.

Siempre el enemigo comienza por un pequeño engaño que parece inofensivo, pero a la larga ata y trae maldición a la vida de los niños participantes, ya que demandará a la larga un derecho legal para comenzar a destruir las vidas de esos pequeños que terminaran más grandes con perturbaciones tan severas que incluso varios de ellos está probado intentaran suicidarse en o durante su etapa de adolescente.

Satanás es un legalista, y darle nosotros como padres el derecho legal, que más delante intentará reclamar es verdaderamente terrible.
Amadas mujeres, son tiempos de cuidar a nuestros jóvenes y niños evitándoles participar de fiestas paganas, son tiempos de ayuno y oración por nuestros hijos, son tiempos en donde la iglesia tiene que pararse en la brecha a favor de los jóvenes y niños tanto nuestros hijos como los niños y jóvenes de la iglesia y la ciudad. Debemos cubrirlos de oración ya que son los más vulnerables a querer participar en estas festividades paganas por imitación o porque en la escuela pretenden obligarlos.

Tenemos que ir a las escuelas como padres a exigir a los maestros que no pueden amenazar a nuestros niños con bajarles las calificaciones solo por oponerse a no participar en estas prácticas paganas. También debemos hablar con nuestros niños y explicarles para que no se sientan excluidos, que eso es ofensivo para Dios y dañino para la familia en general.

No tema usted amada hermana y madre de familia o abuela hablar con determinación el por qué no se debe participar de estas cosas. Lo que se esconde detrás de ellas es absolutamente demoniaco.

Dice la palabra de Dios, que no hay que participar de las obras de las tinieblas en el libro de Efesios 5:11, y dice así: Y no participéis de las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas.
Así es que amadas mujeres debemos plantarnos con determinación a reprender las obras de las tiniebla y no consentirlas por pena o que van a decir los demás.

Eso no nos debe importar. No olvidemos que un poco de levadura leuda toda la masa.
Un poco de consentir o de participar de los altares a los muertos es paganismo y el paganismo es pecado. Meditemos y reflexionemos en esto sabiendo que el que agrada a la carne, no agradará a Dios.

Ma. Guadalupe Prado C.

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