El pasado día 10 de octubre del año en curso y estando en oración, previo a la convocatoria del cielo, para que fuésemos a interceder por la nación, el día del mismo mes y año, el Señor me dio una palabra para interceder por México y Morelia en el libro del profeta Isaias 5 y esto llamó fuertemente mi atención.

 

La nación Mexicana, (al igual que en tiempos del profeta Isaías), lo era la nación de Israel para él Señor, así lo era México, una viña muy hermosa, la cual aún después de siglos de saqueos, robos tanto de extraños, como de la clase política nacional y no somos los únicos que lo vemos o lo sabemos, sino que esto es a vista de todos tanto en México, como en el extranjero.

 

Dios hizo de nuestra nación una viña hermosa, con cerco y con vallado, regada de continuo por la mano de Dios, llena de hermosos lagos y ríos transparentes, pero el corazón del hombre que de continuo es inclinado al mal, hizo que él Señor la entregara a despojo por todos lados, y lo que es peor, esperando nuestro Dios que diera uvas dulces, produjo uvas agrias, uvas que no son aptas para consumo, ya que quien coma de ellas corre el riesgo de enfermarse.

 

La enfermedad, es producto del pecado. ¡Sí, del pecado! Enferma esta nuestra población con altísimos índices de diabetes mellitus, cáncer, insuficiencia renal y múltiples enfermedades ocasionadas por causa del pecado, enfermas y en agonía también están nuestras instituciones de un cáncer llamado corrupción, impunidad y avaricia, sin contar tanta muerte producto de asesinatos. La nación entera nos entregamos a la idolatría, haciendo incluso pacto con la muerte y convenio con el seol.

 

Como pretendemos que él Señor vuelva su rostro hacia nosotros, si aún la iglesia como cuerpo de Cristo duerme, está muda además de dividida, Oh pueblo de Dios hasta cuando no nos arrepentiremos, ya que el juicio de Dios comienza dice su palabra, por su casa. La situación de la nación solo es un reflejo de la condición de la iglesia.

 

Iglesia de Dios, como cuerpo de Cristo, arrepiéntete, humillemos nuestro rostro y clamemos del 17 al 20 de octubre del año en curso, y en donde quiera que te encuentres busca el rostro del Señor. Inclínate ante Él, ora al Dios de los cielos, Él cual es clemente y misericordioso y perdonador, despojémonos de todo orgullo y de programas y agendas de hombres para buscar su rostro.

 

Dice su palabra que le busquemos en tanto que Él puede ser hallado y que lo llamemos en tanto que Él esté cerca, no seamos duros de cerviz e incircuncisos de corazón, Dios aún quiere salvar a México, Él quiere aún llenar a México del conocimiento de Su gloria como las aguas cubren la mar.

 

¡México, no más ídolos en tu corazón y no más culto a la muerte!

La cita es este próximo martes 17 al día 20 de octubre en la ciudad de Morelia, Michoacán.

 

Lupita Prado

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