Saludos a nuestros lectores.
Estamos preocupados por los desastres naturales vividos en los últimos días: los huracanes en Texas y Florida, las tormentas tropicales del Caribe, el terremoto en México en el estado de Oaxaca y Chiapas, y hoy entra un huracán a la costa de Guerrero en México.
Hay muchos muertos y las pérdidas materiales en casas, calles, negocios, embarcaciones, hoteles, etc. son millonarias.
Una cosa sé: que esto nos hace preguntarnos dónde está Dios mientras la naturaleza hace su destructiva manifestación.

 

Mientras estos sucesos dolorosos nos afligen, Dios está en su Santo Trono, y miremos atentamente lo que la Palabra Bíblica dice en Isaías 51:13-22

“Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir. ¿Pero en dónde está el furor del que aflige?
El preso agobiado será libertado pronto; no morirá en la mazmorra, ni le faltará su pan.
Porque yo Jehová, que agito el mar y hago rugir sus ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos.
Estas dos cosas te han acontecido: asolamiento y quebrantamiento, hambre y espada. ¿Quién se dolerá de ti? ¿Quién te consolará?

Tus hijos desmayaron, estuvieron tendidos en las encrucijadas de todos los caminos, como antílope en la red, llenos de la indignación de Jehová, de la ira del Dios tuyo.
Oye, pues, ahora esto, afligida, ebria, y no de vino:
Así dijo Jehová tu Señor, y tu Dios, el cual aboga por su pueblo: He aquí he quitado de tu mano el cáliz de aturdimiento, los sedimentos del cáliz de mi ira; nunca más lo beberás”.

 

Que entiendan los hombres que la naturaleza no se mueve sola; Dios la fundó y la sostiene, pero los hombres, al igual que en el tiempo de Isaías, nos hemos olvidado de Dios, nuestras ciudades, familias, leyes, escuelas, gobernantes, y a veces hasta las iglesias, etc. le han dado la espalda, y lo han sacado de su corazón; Por ello, Dios permite juicios destructivos para llamar la atención de los hombres si quizá así vuelvan el rostro al cielo y lo busquen, y en su dolor, Dios los escuche y los perdone y les de salvación,
Isaías 26:9 Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.

 

El diablo está haciendo su trabajo destructivo, el diablo no se manda sólo, Dios está muy superior sobre él, y mientras Dios lo observa y le permite su fuerza como destruidor, El está esperando que la generación de sus hijos de Luz, Hijos de Dios, prediquemos, anunciemos arrepentimiento, enseñemos sus principios, y que, Orando, Dios oiga y detenga al destruidor que está afectando el clima, la tierra, las epidemias, y a los pueblos lejos de él. Dios no destruye, pero respeta lo que los hombres deciden: desobediencia traerá maldición, y obediencia trae bendición.
Busquemos a Dios, obedezcamos, oremos, y el diablo no tendrá más permiso de usar su potencia destructora en la tierra y los hombres.

Pastora Martha Valdiviezo

 

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