Un saludo queridos lectores,

Los profetas somos muy cuestionados en los últimos años en la Iglesia Evangélica y esto por dos cosas fundamentalmente: la vertiente cesacionista, que enseña en muchas iglesias que ya no hay profecías, que sólo la Biblia es la profecía más segura, y que ya no hay nada más que oír de Dios, y por otro lado, la falta de seriedad teológica, ética y ministerial que han tenido falsos profetas, comerciantes de sus profecías, y que han arruinado la reputación de la profecía y la importancia de lo que en este tiempo Dios quiere hablarnos y dañan la credibilidad de los profetas verdaderos, alineados a Dios.

La profecía fue dada por Dios a los profetas del Antiguo Testamento principalmente para anunciar:

• un llamado de atención a la conducta de su pueblo ó
• una advertencia definitiva de que si no se arrepentía y se volvía a Señor, los castigaría, siempre abriendo el espacio para que encontrara la ruta perdida y regresara a Dios,
• Y para motivar al pueblo, a la práctica de la buena moral, a la búsqueda de la santidad espiritual y a realización de reformas profundas a su sistema de justicia social.

Pero la historia nos enseña que el ministerio profético en Israel durante todo el Antiguo Testamento fue extremadamente frondoso, en él se basa la Biblia de hecho, pero los frutos de él en su tiempo, fueron muy pocos. En la mayoría de los casos, la profecía fue menospreciada, desatendida y poco aplicada. Más allá de eso, muchos de los profetas que fueron acusados, perseguidos, apedreados y asesinados, murieron por la mano de aquellos a quienes se les relevaba los designios de Dios.

La preocupación es que, los verdaderos profetas, con verdaderas profecías, tenemos que resistir en este tiempo, todo tipo de embates, críticas, bulling, espionaje, boicot, deshonra, calumnias y difamaciones: y tendremos ministerios santos pero pequeños, finanzas puras pero pocas, corazones limpios que resisten, por amor, tal persecución. La palabra que viene constantemente a mi espíritu para darme fuerza es: “Por amor a ti, lo he perdido todo, como dijera Pablo” Eso me sostiene.

Los tiempos actuales son difíciles en grande pecado. Los profetas del Antiguo Testamento, fueron muertos por contradecir menos pecado y maldad de la que hay ahora. ¿qué nos espera a los verdaderos profetas de estos malvados tiempos? Ustedes, lectores, creen que nos espera dinero, fama, prestigio, aplausos y regalos de los pecadores pudientes a quienes confrontamos? Claro que no.

Hago una invitación a reflexionar sobre lo que dice la Biblia de los frutos de los verdaderos profetas, y los evalúe. Distinga esto: los frutos.

Jesús dijo: “por sus frutos los conoceréis”. Lamentablemente, hay un problema muy grave: las ovejas no están capacitadas para distinguir los frutos. Los confunden con los dones, los confunden con la fama, los confunden con el prestigio basado en lineamientos terrenales, los confunden con los favores y dádivas pasajeras que compran voluntades, y los confunden con éxito numérico.

En el siguiente espacio, hablaré mas sobre esto.
Bendiciones.

Pastora Martha Valdiviezo de Robles.

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