Saludos a Usted lector, sea muy bendecido.

Hace mucho tiempo, Dios me confió el cuidado espiritual de su pueblo.
Y poco a poco lo he aprendido a hacer, con tesón y fe, sí, se requiere de mucha fe.

Los pastores somos necesarios. Y hago énfasis en esto, porque hay una grande oleada de pensamiento espiritual que sostiene amar a Dios, pero no quiere ni tener pastor, ni asistir a una congregación. Esto no se me hace raro, pues la cultura de la rebeldía, y de la libre determinación de hacer lo que a cada quien le venga en gana, ha sido preponderante, filtrándose en los ámbitos espirituales y místicos.

Lo curioso, es que sin pastor, el pueblo de Dios crece sin rumbo, con riesgos, sin madurar en familia espiritual, sin sujeción a la autoridad –cosa que da carácter, amor y humildad- y con una fe sostenida por sus sentimientos individuales, sus elecciones cambiantes y sus modas filosóficas, y no sostenida en Principios Doctrinales firmes e inamovibles que funcionan y se enseñan y aprenden a practicar en las Iglesias.

Muchos podrán pensar: los hombres fallan, los pastores abusan, los curas católicos ni nos conocen, y es cierto, si sucede. Pero, yo les invito a reflexionar: ¿sería bueno cerrar una escuela porque los maestros se equivoquen?, o ¿sería bueno desintegrar un matrimonio porque el esposo falle? O bien, ¿sería prudente cancelar un Teatro con Conciertos Sinfónicos porque el Director se haya equivocado?, o dejar en un basurero un automóvil porque se descompuso?Claro que no, dirá usted. Hay que arreglar y esperar que la gente aprenda, todos vamos de ensayo /error, y abordamos el acierto con tiempo.

Igual pasa con el camino cristiano. Es a pesar de fallas, que se enmienden, y se verá que los pastores dan frutos, y Cristo nos instó a observar los frutos espirituales de todo siervo de Dios. No dijo que nunca se equivocarían, o que serían perfectos. ¡Perfecto, no hay nada en este mundo! Solo dijo Dios a sus seguidores: “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas” Hebreos 13:17ª.

Nunca las ideas de los hombres tendrán razón, sino las Bíblicas, las de Dios.
Alejarnos de la desobediencia, es el camino de la Bendición.
Un pastor obediente, siempre lo podrá no solo decir, sino impartir, porque estará bendecido, y transmitirá bendición.
Hasta la próxima.

Por Pastora Martha Valdiviezo Sandoval

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